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Ciencia · 28 sep 2026 · 4 min

Oncobióticos — Perspectivas del uso de probióticos en el tratamiento contra el cáncer

El tratamiento con antibióticos disminuye la tasa de éxito de la inmunoterapia frente al cáncer. Este efecto se debe a la disbiosis en la microbiota intestinal que estos causan. En particular la disminución de la presencia de la bacteria A. muciniphila parece explicar en gran medida este efecto. ¿Será esta bacteria un potencial probiótico a incorporar en la terapia frente al cáncer en aquellos individuos que no responden al tratamiento? ¿Estaremos presenciando el surgimiento de los oncobióticos?

Federico
frutas y verduras

La microbiota intestinal

La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino. Es un grupo heterogéneo y muy variado de organismos que suman cerca de 40 mil billones de integrantes. La mayoría de ellos se encuentran comprendidos dentro de unas 1000 especies diferentes de bacterias y hongos.

Se conoce desde hace muchos años la importancia de la microbiota en el desarrollo de muchas y muy importantes funciones biológicas. Las más conocidas son el correcto desarrollo del intestino, la síntesis de vitaminas y la maduración del sistema inmune.

Dado que la cantidad de microorganismos que conforman la microbiota supera en 100 veces la cantidad de células de nuestro cuerpo no es difícil imaginar que sus funciones puedan alcanzar órganos muy distantes. Tanto es así, que recientemente se ha asociado la composición de la microbiota intestinal a condiciones de la piel, el hígado e incluso al cerebro afectando el humor.

El cáncer

El cáncer abarca una gran variedad de condiciones clínicas distintas que tienen en común el desarrollo celular descontrolado de un tejido, con la capacidad de invadir diferentes órganos provocando la falla de los mismos y finalmente la muerte.

Afortunadamente en las últimas décadas los tratamientos médicos han evolucionado mucho permitiendo la cura de muchos tipos de tumores. En particular entre las terapias más modernas se encuentran las terapias inmunológicas. Éstas se basan en el uso de “drogas” derivadas de moléculas del sistema inmune (inmunodrogas) que se unen a sitios muy específicos de las células tumorales provocando su destrucción o haciéndolas más sensibles al ataque de los glóbulos blancos.

Una asociación con evidencia

La microbiota está recibiendo una atención significativa dada su participación en muchas enfermedades humanas, incluyendo al cáncer. Especialmente su papel en la respuesta al tratamiento es cada vez más sorprendente, con evidencia que sugiere que la manipulación del microbioma intestinal puede afectar la respuesta a algunas formas de terapia antitumorales.

En particular un estudio del Dr. Routy y su equipo en Francia ha demostrado que el éxito del tratamiento de ciertos tipos de cancer en estado avanzado, depende de la composición de la microbiota intestinal.

Para ello estudió una serie de pacientes dividiéndolos entre aquellos que habían recibido antibióticos previo al tratamiento con una inmunodroga y aquellos que no los habían recibido. Lo primero que encontraron es que quienes habían consumido antibióticos mostraban una tasa de resistencia al tratamiento mucho mayor y esto se reflejaba en una más rápida progresión de la enfermedad y una menor sobrevida.

Conociendo el efecto nocivo de los antibióticos sobre la composición de la microbiota (disbiosis), Routy decidió estudiar si la resistencia al tratamiento se asociaba a estos cambios.

Para ello tomaron dos grupos de ratones libres de gérmenes (sin microorganismos) y les transplantaron microbiota de pacientes “no respondedores ” y de pacientes “respondedores” al tratamiento. Ambos grupos de ratones fueron sometidos a un procedimiento para que desarrollen tumores y luego les administraron la inmunoterapia.

Los resultados fueron reveladores, pues aquellos ratones que habian recibido la microbiota de los pacientes “respondedores” presentaron una tasa de sobrevida y una respuesta al tratamiento con la inmunodroga de una magnitud significativamente mayor que los ratones que habian recibido la microbiota de los pacientes “no respondedores”.

La composición de la microbiota

Los investigadores analizaron la composición de la microbiota de ambos grupos para intentar identificar aquellas bacterias que pudieran asociarse a esta respuesta diferencial. Este análisis les permitió identificar una mayor diversidad genética en la microbiota de los individuos respondedores, es decir mayor cantidad de especies de microorganismos, junto con una mayor proporción de bacterias de la división de los Firmicutes. En particular una especie bacteriana se destacó por sobre las otras en su asociación a la respuesta favorable al tratamiento: Akkermansia muciniphila.

Esta bacteria administrada a ratones colonizados con una microbiota no respondedora mejoró significativamente la respuesta al tratamiento aumentado su sobrevida. Los mecanismos por los que esta bacteria mejoran la respuesta todavía no son claros, y se están estudiando intesamente. Asimismo se están investigando asociaciones entre esta bacteria y otras de las halladas en los individuos respondedores con el fin de encontrar combinaciones que potencien aun más el efecto de A. muciniphila.

¿Probióticos en las inmunoterapias?

Este trabajo, y otros que recientemente han hecho hallazgos en la misma dirección permiten imaginar que en algún tiempo ciertas bacterias capaces de modular la respuesta a los tratamiento inmunológicos puedan comenzar a ser utilizadas en protocolos terapéuticos para el cáncer y veremos así el surgimiento de un nuevo tipo de probióticos, los oncobióticos.

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